Anoche un tertuliano de radio hizo una definición bastante acertada de lo que es una fusión fría de las Cajas de Ahorros. La comparó con la unión matrimonial. La fusión fría sería algo así como hacer una separación de bienes, de modo que cada cónyuge se queda con su cartera, es dueño y señor de lo que ahorra y despilfarra, y la titularidad de sus cuentas se corresponde con su nombre. Ahora bien, eso no quita, por ejemplo, para que ambos pongan sus chiquitas en un proyecto común con participación según inversión y con ánimo de lucro. Por el contrario, la fusión caliente sería como compartir una hucha común. El cerdito más grande se puede comer al pequeño, o sus propietarios pueden decidir comprar un nuevo cerdo y bautizarlo con un nuevo nombre para que eche a andar.
Al final, las tres entidades vascas han acordado crear una marca bancaria, al igual que ha hecho Caixa con Caixabank, lo cual no deja de ser una noticia histórica. El apretón de manos a tres que no se dieron Carlos Etxepare, Xabier de Irala y Gregorio Rojo, lo protagonizan Xabier Iturbe, Mario Fernández y Carlos Zapatero seis años más tarde en un escenario diferente. Por aquel entonces, el sector inmobiliario no había dado aún el frenazo definitivo y las cajas adaptaban su oferta de crédito a la demanda, lo cual ha ido generando una situación que pide una solución urgente a gritos, bien sea mediante fusiones tradicionales, bien sea por medio de la constitución de un SIP, como ha sido acordado por Kutxa, BBK y Caja Vital. Además, lo han anunciado como un primer paso para avanzar en dicho proceso de integración. Ahora tendrán que negociar con qué porcentaje del banco se queda cada caja, qué deja y qué no deja cada una en manos del SIP. En principio, han anunciado que trasladarán todo el negocio financiero, incluyendo el territorial. Según los datos del Banco de España, sólo Bankia, la Caixa, Banco Base y Unicaja + Caja España estarían por delante de este nuevo banco, aunque quede lejos del primero en el ranking con más de 344 millones de euros.
En cualquier caso, está claro que un grupo que suma más de 78.000 millones de euros en activos, incluyendo los de Caja Sur, puede aspirar a operaciones financieras más golosas por ganar en tamaño. Además, la cercanía territorial también es un factor que puede favorecer su eficiencia.
Pero serán las asambleas generales quienes aprueben o desaprueben la decisión de este triunvirato, a quien hay que otorgarle el mérito de sentarse a negociar y salir con un acuerdo bajo el brazo. Una fusión a tres. Que casi se nos escapa otro tren…
En cualquier caso, está claro que un grupo que suma más de 78.000 millones de euros en activos, incluyendo los de Caja Sur, puede aspirar a operaciones financieras más golosas por ganar en tamaño. Además, la cercanía territorial también es un factor que puede favorecer su eficiencia.
Pero serán las asambleas generales quienes aprueben o desaprueben la decisión de este triunvirato, a quien hay que otorgarle el mérito de sentarse a negociar y salir con un acuerdo bajo el brazo. Una fusión a tres. Que casi se nos escapa otro tren…

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