Al final, Urkullu y Zapatero han cerrado la transferencia de las políticas activas en 472 millones de euros, cuando los socialistas vascos se conformaban con 300. ¿No hubiera sido eso burlarse de la sociedad vasca?, ¿les suena lo de la “mercancía averiada”?... Si el PNV hubiera dejado la cosa en manos del Lehendakari, seríamos víctimas de un fraude monumental maquillado de buenas intenciones estatutarias y envuelto en papel de regalo. Pero seríamos, ante todo, pobres, mucho más pobres. Y a tragar la bola, que ni a López ni a Basagoiti se les indigestaría.
Sin embargo, el tándem Urkullu-Erkoreka ha logrado que el Gobierno de Madrid pague parte de su histórica deuda con Euskadi y empiece a mostrar con hechos que el Estatuto de Gernika no es la receta del cocidito madrileño, sino un compromiso de obligado cumplimiento por respeto a todos los vascos y por la indignidad que se le presupone a quien no cumple su palabra.
Adiós al INEM. A partir de ahora, será Lanbide, el Servicio Vasco de Empleo, el encargado de adoptar y gestionar las medidas dirigidas al desarrollo, promoción y creación de empleo. Entre otras competencias, el Gobierno de Lakua tendrá en sus manos la gestión de las ayudas a empresas para la contratación de trabajadores, así como de la formación profesional.
Esta transferencia adquiere aún una mayor relevancia en la época de crisis. Euskadi tiene activados todos los mecanismos para generar empleo y ganar en presencia y en competitividad, con toda una red de centros tecnológicos, agencias de desarrollo, empresas punteras, universidades, etc. para salir exitosos de esta urgente fase de internacionalización en la que hemos entrado con tal de no depender de un único mercado. Y esta transferencia nos dota de una plataforma más desde donde despegar y decidir qué destino dar a esos 472 millones de euros, como sería por ejemplo, ofrecer formación a los parados para que vuelvan a tener un empleo cuanto antes. Hasta ahora, ese tipo de decisiones no las podíamos tomar nosotros.
Y se ha visto que con cada transferencia hemos salido ganando con creces. Sin duda, y a pesar de que el Estatuto de Gernika siga cojo, el de ayer es un día histórico para Euskadi. Como lo será para Rodríguez Zapatero. El PNV ha demostrado una vez más tener capacidad de liderazgo aún en la oposición. Tenía dos opciones: mandar a casa a Zapatero y volver con los brazos vacíos y con Rajoy de mandamás, o barrer para casa, ya que López ha demostrado no saber usar la escoba. Eso es hacer política. Llegar a acuerdos para que las reivindicaciones de los vascos se hagan realidad. Y siempre, siempre, siempre, mirando por el bien de Euskadi.
Si no, otro gallo cantaría.
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