miércoles, 17 de marzo de 2010

El gurú de la política vasca

ASIER ARANBARRI URZELAI Portavoz de EAJ/PNV en Juntas Generales de Gipuzkoa

“Que había mucho feeling entre Arnaldo Otegi y Jesús Eguiguren ya lo sabíamos. La mejor propaganda de la revista Aldaketa 16 se la hizo Arnaldo cuando en una entrevista dijo que la izquierda abertzale estaba más cerca del PSE que del PNV. Es decir, está más cerca del socialismo que del nacionalismo. Ahora, al PSE le toca la remontada. Y Eguiguren pisa el acelerador. Si los españoles no le han perdonado al jefe de la Moncloa que se enterara de que venían turbulencias económicas antes de que le diera tiempo a recibir instrucciones de uso del paracaídas, será el ideólogo del socialismo vasco el que intente ponerle una chapa como si fuera mérito suyo el que la izquierda abertzale haya llegado a la conclusión a la que ha llegado. Para ser del mismo partido que Rubalcaba, los argumentos utilizados son contrapuestos. Si hasta ahora todo era ETA, ya ha empezado Eguiguren a distorsionar el mensaje para ir preparando terrenos. En CNN+. lo dejó claro. Tras el fracaso de Loiola, ETA quería más terrorismo, Batasuna, más política. Ahora no todo es lo mismo. Y tras el bochorno de Egunkaria, a intentar sellar bocas. Pues antes de dar declaraciones, debería de reunirse con Rubalcaba y unificar el mensaje. No será que el primero tiene en mente un gobierno a la catalana y está preparando el aterrizaje… Claro, que para que los votantes entiendan de qué va todo esto, tiene que apretar para que esa condena a ETA llegue antes que toda la vorágine electoral. Y claro, con ellos volverá “la normalidad”.

No vale con ponerse la corbata

“Es evidente que para la “troupe” de Patxi López, Lakua es una delegación del Gobierno de Madrid y los intereses de los vascos, los de todos los españoles. Ahora bien, de ahí a gestionar el país como si hubieran descubierto las Américas… He tenido la ocasión de estar con más de un empresario que ha viajado a Brasil con nuestro lehendakari y que ha vuelto con la sensación de que a nuestro Patxi –lo de “nuestro” es un decir- le corre Coca-Cola por las venas en lugar de sangre. Mucha chispa y poca chicha. Según me cuentan, sin perder la sonrisa, el hombre se jacta de que desde que duerme en Ajuria Enea, las empresas vascas exportan máquinas, mientras que con Ibarretxe y sus predecesores no vendían en el extranjero más que terror. ¿Qué opinión tiene el lehendakari del tejido empresarial vasco para decir semejante barbaridad? Ahora sí me creo que a López le gusta la música y que toca el saxo. Da la impresión de no haberse quitado las orejeras hasta que se ha dado de bruces con la puerta de su despacho de Lakua. No soy quien para restar méritos a nadie pero los economistas tienen claro que el crecimiento de España en el 2011 va a ser muy reducido, mientras que en Euskadi ya se están dando los primeros síntomas de recuperación. ¿Alguien se cree que uno va a Alemania, Brasil o China a vender máquinas de un día para otro como si fuera al mercado con lechugas? Con todos los respetos, un lehendakari debería de tener una mínima consideración con el empresariado vasco por muy obrero que sea. Y un respeto. No vale con ponerse la corbata”.

Euskara, anaia ttikia

“Uste dut Euskal Herrian hizkuntza ereduetan ez dugula beti asmatu. Zergatik? Gune, herri edo bailara bakoitzak errealitate ezberdina bizi duelako. Aldiz, hizkuntza politikak gauzatzeko orduan, ez dakit behar adina erreparatu zaien ezberdintasun horiei. Hala eta guztiz, azken urteetan aurrerapausu itzelak eman dira eta normalizazio bidean aurrera egin behar dugu. Zor diegu aurrekoei eta ondorengoei. Nik zortea izan dut. Azkoitian, etxekoak euskaldunak izaki, ez dut ahalegin berezirik egin behar izan euskara ikasteko. Beharbada, herri erdaldunago batean jaio izan banintz, edota nire gurasoak etorkinak izan balira, orain euskaltegian nengokeen “Nor nori nork” taulak ikasten. Edo alferkeriak joko ninduen eta sekula ikasi ez. Kontrakoa gertatu zait. Gaztelaniaz telebistari edo irakurketari esker ikasi dut. Unibertsitatean zuzenbideko ikasketak gaztelaniaz egin nituen, erren ibiltzekotan, erdaraz nenbilelako okerren. Itsukeria galanta iruditzen zait harro egotea seme-alabak euskara hutsean bizi direlako. Koadrila euskaldun batera euskaraz ez dakien bat etorri eta erdaraz ez hastea errespeto falta iruditzen zait eta ez dut uste mesedegarria denik euskararentzat. Hala eta guztiz, anaia zaharrari ttikia defendatzea eskatzen zaion moduan, euskararen aldeko neurriak martxan jartzea ezinbestekoa da. Bakoitzak aukeratzen du gero zer hizkuntza erabili. Baina askatasun hori ezagutzaren ondorio dator. Patxi Baztarrikarekin erabat bat nator. Aurkeztu berri duen “Babeli gorazarre” liburuan dio denek ulertzen duten neurrian, euskaraz bizi nahi duenari euskaraz bizitzen uzten zaiola. Hizkuntza, errespetu kontua da. Baztarrikak kohesio sozialean oinarritutako hizkuntza aniztasuna aldarrikatzen du eta bere esanetan, politika publiko aktiboak behar dira hiruelekoa izatea nahi dugun gizartean, euskarak biziraungo badu. Hizkuntza sailburuorde ohiaren aburuz, giltzarria gizartearen atxikimenduan datza. Eta hori denon artean lortu behar dugu. Hizkuntza ez da politika kontua, norberaren ondarea da. Eta hori ez dago salgai”.

Leer más...

lunes, 8 de marzo de 2010

¿Qué haríamos sin vosotras?

ASIER ARANBARRI URZELAI Portavoz de EAJ/PNV en Juntas Generales de Gipuzkoa

El mundo sin la existencia de la mujer sería como la tierra sin mar. Parte de lo que somos, lo somos por las mujeres que nos rodean. Madres, hermanas, sobrinas, novias, amigas, hijas, esposas… Hay algo que la naturaleza no se esfuerza en disimular. Al contrario que nosotros. En un mundo políticamente correcto, reivindicamos la igualdad cuando es evidente que no lo somos. Lo digo porque las niñas a los tres años ya quieren hacer pipí y saltar como los niños y aquí algo de razón he de darle a Freud. Somos diferentes. Ahora bien, hoy por hoy, seguimos celebrando el 8 de marzo y reivindicando para la mujer los mismos derechos que goza el hombre. ¿Qué es lo que falla entonces? En principio, casi nada, para los que vivimos en unos parámetros normales. Y todo, para aquellas mujeres víctimas de violencia machista que caen en las garras del animal en el que se convierte su agresor una vez bajadas las persianas de casa.

En un contexto normalizado, los problemas no se vislumbran en exceso hasta que la mujer decide ser madre. Es cierto que la mayor revolución de la mujer ha sido el retraso de la maternidad, pero no es menos cierto que la mujer ha tenido que multiplicarse.

Según las estadísticas, tenemos un gran potencial desaprovechado porque el asalto al mundo laboral por parte de la mujer se ha hecho a medias. La crisis ha acentuado la situación. Muchas trabajan pero no cobran igual que el hombre. Pero hemos llegado a tal nivel que, a pie de calle, aunque la mujer perciba las estadísticas y las nóminas como una discriminación, todo queda en un grito silenciado, quizás, por un conformismo que, bien mirado, no se sostiene por su falta de argumentación. Es una realidad oculta que no traspasa las puertas de las administraciones de las empresas o de las agencias de contratación de personal. Nadie se atreve a preguntar a una mujer si piensa tener hijos en una entrevista de trabajo, pero es sin duda, un factor que se tiene en cuenta. Al igual que si vamos a reparar el coche, a mí me explican en qué consiste el fallo en el motor, mientras que a mi mujer le dan largas.

Sin embargo, hay muchos indicios de normalidad. La mujer sale, paga con VISA, fuma y bebe, vota, viaja, compra, firma, opina… Pero en el siglo XXI, - y es el drama que echa por tierra los principios feministas radicales- es que la mujer, cuando llega la hora de la verdad, sigue queriendo criar ella misma a sus hijos. Con o sin ayuda. Eso no cambia. Y los niños siguen siendo igual de niños.

La mujer se ha ataviado con su ordenador portátil y zapatos de tacón; y con buzo, casco y botas. Pero sigue prefiriendo ser ella quien pida una excedencia o una reducción de jornada para cuidar a sus hijos, aún a costa de bajar unos cuantos escalones profesionalmente o perder para siempre la oportunidad de ascender. No hay técnicos ni leyes de igualdad que cambien ese deseo y esa forma de actuar. No hasta ahora. Para el hombre lo importante es el cargo, el sueldo. Para la mujer, el horario de trabajo. Y ahí vuelven las diferencias. La mujer sigue sin permitirse perder tres horas en una comida de trabajo porque quiere recoger a los críos a las cinco. Ni sale a hacer footing después del trabajo si antes no lo tiene todo organizado. La mayoría de los hombres intentamos seguirles el ritmo. “Si le digo que compre naranjas, me las compra. Pero es que ¿no ve él que faltan naranjas?”, se quejaba el otro día una amiga.

No es verdad que la mujer ha salido de casa y el hombre no ha entrado. La verdad es que la mujer vive con un pie dentro y otro fuera, equilibrando la familia y el trabajo como un funambulista.

Hace unos años estaba mal visto que saliera fuera a trabajar. Luego, lo hacía para “traer un ayudita”. Ahora, puede ganar más que su pareja. Tiene que llegar el día en el que desde la libre elección, hombres y mujeres soliciten por igual las bajas por maternidad o paternidad, las excedencias y las reducciones de jornada. Depende sobre todo de nosotros, los hombres. Pero, antes de nada, y vista la evolución que llevamos, hay que preguntarle a la mujer qué es lo que realmente quiere. La verdadera libertad está en que la elección parta de una igualdad real entre hombres y mujeres. Es lo que tenemos que conseguir. A partir de ahí, dejémosles a esas mujeres que quieren quedarse en casa y criar a sus hijos, porque hemos pasado de mirar mal a quienes salían a trabajar a menospreciar a las amas de casa. Y tampoco es eso.

Leer más...

miércoles, 3 de marzo de 2010

Un año

ASIER ARANBARRI URZELAI Portavoz de EAJ/PNV en Juntas Generales de Gipuzkoa

El pasado domingo estuve en el BEC junto al resto de militantes del PNV para debatir sobre un nuevo marco político para Euskadi. Patxi López no perdió la oportunidad para meterse con nosotros, preguntándose que porqué nunca nos juntamos para hablar de educación o sanidad. ¿Cree el lehendakari que si no habláramos de educación o sanidad hubiera heredado el Gobierno Vasco que ha heredado? ¡Si es que se lo hemos puesto en bandeja y no se ha enterado!. Y muy buena la entrevista publicada en el Diario Vasco con motivo del aniversario de las elecciones. Que si madrugó, que si archivo los CDs de la campaña, que si comió huevos con chistorra… ¿Es eso lo que nos interesa del lehendakari?, ¿porqué no hace una valoración de lo que ha hecho su Gobierno durante estos meses?, ¿porqué no habla él de gestión en lugar de explicarnos quién de su partido les pone los pies en el suelo? Que, por cierto, tampoco está mal saberlo para cuando salgan en campaña las caras más amables del PSE-EE.

Estoy seguro de que si se hubiera zampado huevos con chistorra al día siguiente de las elecciones se le hubieran indigestado. Porque en el fondo, como cualquier dirigente, no hubiera podido quitarse de la cabeza que había perdido las elecciones por 80.000 votos. Seguro que ese día desayunó ligero.

Leer más...

jueves, 25 de febrero de 2010

Ikurriña

ASIER ARANBARRI URZELAI Portavoz de EAJ/PNV en Juntas Generales de Gipuzkoa

¿Porqué si nos venden la idea de que somos ciudadanos universales, nos obligan desde Madrid a colocar la bandera española en la Diputación Foral? Porque no sólo existe el nacionalismo vasco. Existe el nacionalismo español que necesita sus propios símbolos, en este caso, para mostrar su supremacía institucional. Para decirnos que nuestro pueblo les pertenece. Para decirnos que nos limitamos a la txapela y a la txalaparta, cuando ellos se han propuesto vender una imagen de progres falsos y cosmopolitas. Y digo falsos porque no encuentro razón alguna para tildar a los socialistas de progres aunque creen que han ganado esa batalla por legalizar el matrimonio homosexual o prohibir el tabaco.

¿Porqué si tenemos nuestra propia identidad y podemos elegir como pueblo nuestro destino, no podemos ver la ikurrina en Bruselas?

¿Porqué los que creen que el nacionalismo vasco sólo se basa en el romanticismo y en los sentimientos, hacen lo mismo con su sentimiento nacionalista –el español- apartando la razón, como dicen, y empapelando las paredes con la rojigualda?

¿Porqué los principios del nacionalismo cambian en unos casos u otros? ¿Porqué es excluyente el vasco y no el español? ¡Ah! Porque somos una nación sin estado. Pero una nación con sentimientos y razón. Una nación que asume el hecho diferencial vasco no como una fanfarronería, sino como autenticidad para sentarnos con nuestra propia identidad en la mesa europea o mundial. Un sentimiento que nadie puede quemar como las banderas. No es progre el que dice que las banderas sobran. Ni siquiera es respetuoso con los suyos. Ahora bien, la bandera, cualquiera, sólo sirve para poner color a un sentimiento. El sentimiento siempre es el mismo. Y nuestro discurso, también. No somos un pueblo estéril. Sentimos. Vemos. Nos abrimos. Nos movemos.

Todos tenemos un nombre. Y no nos gusta que nos lo cambien. Todos tenemos un apellido y nos molesta que nos confundan. Todos tenemos un pueblo y nos ofende que nos conviertan en ciudadano de otro.

Sí somos un pueblo con las venas abiertas, Con las raíces bien profundas y un ramalaje amplio. Nuestro árbol hará sombra a aquellos que se estén ardiendo bajo el sol, sean quienes sean. Pero si intentan quitarnos el árbol, solo se encontraran con nuestras sombras. Nos habremos ido.

En una familia amplia, cada miembro conserva su nombre y apellido. Todos son diferentes entre sí pero forman una familia. En un mundo global, cada pueblo tiene que conservar su identidad aunque esa identidad abarque pluralidades distintas. No se elige la familia. Tampoco la patria. Nosotros ya tenemos bandera. No hace falta izarla. Está en nuestro árbol.

Leer más...

martes, 23 de febrero de 2010

¿Y tú qué opinas?

ASIER ARANBARRI URZELAI Portavoz de EAJ/PNV en Juntas Generales de Gipuzkoa

Un poquito de por favor. ¡Ay de nuestros culos!

Consumistas y cómodos. Y pragmáticos, utilitarios, poco reflexivos, indiferentes. A grandes rasgos, es lo que dicen que somos. Hablamos de la sociedad guipuzcoana. O de la sociedad actual a secas. De mí y de ti. De todos nosotros. Dejamos de rezar el rosario y de tener el culo cuadrado. Hoy nuestros traseros son más bien triangulares, de tanto practicar spinning. Y nuestros cerebros, semilleros de viejos deseos y pocas voluntades. Según los profesores, en las aulas impera la idea del mínimo esfuerzo. ¿Y en las calles?, ¿en las fábricas?, ¿en los bares?... ¿A qué se debe, por ejemplo, que tantos jóvenes quieran ser maestros? ¿Por vocación, porque es una carrera que se saca con la manga o porque “cobran bien y tienen muchos días de vacaciones”? En Finlandia, uno de los primeros países a nivel educativo, hace falta un master en educación y muchísimas horas de prácticas en escuelas. ¡Ay, nuestros jóvenes!, decimos, sin caer en la cuenta de que son nuestro propio espejo. Y es que, aunque la vida sea muy corta, no podemos vivir como si el Cola-Cao de la mañana fuera el último porque lo de “carpe diem” mola, y atragantarnos cuando toca rentabilizar nuestras capacidades y acatar responsabilidades. La sociedad somos todos. Es responsabilidad de todos construir una Gipuzkoa competitiva y humana. O humana y competitiva. Los titulares de prensa abruman. No hay quien no pierda los papeles si tiene por vecinos a jóvenes tutelados con problemas de integración. Tampoco queremos cerca ni residencias ni cementerios. Y los contenedores de basura que los coloquen junto al siguiente portal, no vaya a ser que los huela desde la ventana aunque mejor si no tengo que cambiar de acera por si me da por bajar en pijama. Nunca hay lista de espera para acoger a niños de Chernobil o el Sahara. Arrinconamos a los mayores y exclavizamos a los aittittes y amamas para que cuiden de los nietos. “Si te pegan, pegas, y nada de poner la otra mejilla”, aconsejamos a nuestros peques. Defensa propia. Y lo que es para llorar es que lo hombres trabajamos en casa según la nómina de la mujer. Una prueba más de que nuestra subconsciencia funciona las 24 horas del día. A pesar de la crisis, tenemos nuestras necesidades básicas cubiertas. Es un hecho innegable. No hay más que mirar al mundo. ¡Vaya suerte hemos tenido los que hemos nacido aquí!, ¿no? Pues agradecémosle al mundo y trabajemos para mejorar el planeta empezando por mejorar Gipuzkoa. ¿Cómo? Intentando hacer bien las cosas sin escatimar esfuerzos y con muchas dosis de amor propio. “Házme un bocata de chistorra. Con mucho cariño”, pedía el otro día un cliente. Pues éso. Hagamos las cosas con cariño. Y si hace falta con sudor y lágrimas. Es lo que nos va a salvar de esta maldita crisis y aquello que hagamos será lo que dejemos en herencia a las generaciones futuras. Porque, como padre, me pregunto a menudo cómo diablos puedo inculcar a mis hijos la cultura del esfuerzo. Supongo que dando ejemplo. Diferenciando los verdaderos problemas de los que no lo son y visitando de vez en cuando, como si fuera un museo, algún que otro hospital , para tomar el pulso a la vida real aunque nos tiemblen los pelos. Sí, deberíamos pasearnos por los pasillos de los hospitales y residencias de ancianos, por las oficinas de Cáritas o del INEM. Y pararnos a pensar. Reflexionar nos haría más sensibles, más respetuosos con el prójimo y hasta más valientes. Todos deberíamos de ponernos en la piel de quienes sufren. De lo contrario, vamos por la vida como gallos. Lo bueno es que hay quien lo hace. Más allá de estudios que nos tachan de consumistas y cómodos, hay quien se burla de las estadísticas y dedica parte de su tiempo a pasear con personas afectadas por el síndrome de Down, quien se preocupa de donar su sangre, quien sale pitando en una ambulancia de la Cruz Roja para salvar vidas, quien enseña euskera a su vecino marroquí... O estudiantes que se sacan unas perras currando detrás de una barra el fin de semana; nietos que cuidan a sus abuelos aligerándoles el miedo a morir; jóvenes que ceden su asiento en el autobús a una embarazada; chicos y chicas que saben donde está la línea entre el bien y el mal...

Y todo eso sin que los mueva el dinero ni el sexo. Son justamente los valores citados los que a mí me han enseñado en casa como a otros muchos vascos. El pueblo vasco se ha erigido sobre esos valores y los llevamos en los genes. Y hablando de familia, estaría muy bien que las tres diputaciones hiciéramos un esfuerzo por conciliar la vida familiar y laboral porque el actual modelo social nos lleva a vivir acelerados todo el día y lo que es peor, llegamos al la hora del baño de nuestras hijas e hijos enrabietados y cansados de los avatares del día. En ese sentido, hay mucho que hacer todavía. Una de las medidas a estudiar sería dotar de incentivos fiscales a las empresas que facilitan la conciliación.

La pena es que hoy nadie compite por tener valores. Parece que áquel que se esfuerza en algo bueno es el tonto de turno, mientras que los que sacan provecho de los demás se presentan como los espabilados. Y casi nos lo creemos. Ahora que los reality shows están tan de moda, alguna productora podría promover uno en el que los concursantes ponen a prueba sus verdaderos valores. Recordemos: nada se consigue sin esfuerzo. Con el de todos, este pais puede llegar muy lejos. Los vascos sabemos hacerlo aunque las encuestas nos pillen, de vez en cuando, medio despistadillos.

Leer más...