lunes, 3 de mayo de 2010

Más formación para reducir ese 8,95%

ASIER ARANBARRI URZELAI Portavoz de EAJ/PNV en Juntas Generales de Gipuzkoa

Dice Eduardo Galeano, como buen intelectual de izquierdas que es, que en el mundo de hoy nadie puede detenerse. “Hay un pánico, si paras, te pasan por encima. A veces, hay que parar para poder seguir andando”.

Lamentablemente, es tarde para parar. Al menos para Occidente. Nos hemos acostumbrado en exceso al tener, al recibir. Somos como un niño grande que nunca ha sido frustrado por nada. Una auténtica bomba de relojería. Sólo un gran consenso a nivel de estados, como nunca visto, podría darle la vuelta a esa situación. Si no, -y suena duro desde una perspectiva utópica- a seguir andando. Y es que no hay que olvidar que vivimos como vivimos porque no hemos parado. Los vascos no hemos parado. Y seguimos sin parar. Y la sociedad no quiere parar porque quiere vivir como vive. Los balances trimestrales sobre desempleo nos pillan trabajando. Al menos, a mucha más gente que en otras comunidades. Gipuzkoa ha registrado un 8,95% de paro durante los primeros tres meses del año y Euskadi ha sido la única comunidad en la que ha bajado el desempleo en el mismo periodo. Fue un desayuno con buenos titulares el del pasado 1 de mayo, Día Universal del Trabajador. Porque aunque detrás de ese 8,95% haya personas, familias, que están racionalizando su arroz, los datos invitan a la esperanza. Claro que no se puede parar. Sencillamente, porque corremos el riesgo de que Francia y Alemania, o los países emergentes, no tan acostumbrados al tener y al recibir, nos pasen por encima, y seamos nosotros quienes tengamos que hacer la maleta con un visado entre los dientes. Sin jet lag. Sin cámara de fotos al cuello y con un álbum familiar entre manos. La falta de trabajo aprieta y ahoga. Más a un padre de familia. Por ello, al hilo del 1 de mayo, lo primero que hay que reivindicar es trabajo para todos. Porque si no hay trabajo, tampoco se puede hablar de derechos ni de repartos justos.

Suelo decir que la mejor política social es una buena política de empleo. Y en estos momentos una buena política de empleo tiene relación directa con la formación. Los vascos somos gente emprendedora, decidida, dispuesta a arrancar una y otra vez. Pero los tiempos han cambiado. No podemos competir con precios. El mundo es un animal feroz. Tenemos que ganar la batalla con el conocimiento, con el saber. Necesitamos trabajo cualificado. Es tan sencillo como que no puedes elaborar Coca-cola si no conoces su fórmula. Lo que vale es el saber. Por eso, tenemos que hacer un esfuerzo por aunar sinergias entre instituciones, empresas, centros de formación y universidades, precisamente, para poner en valor nuestra capacidad formativa y sacarle todo el jugo posible. No vale con repartir ayudas a desempleados, porque se convierten en desempleados crónicos. Hay que formar al desempleado para que tenga la oportunidad de volver al mercado laboral lo antes posible, porque lo que hace falta es gente cualificada. Cuando las aguas vuelvan a su cauce, habrá trabajo. Pero no cualquier trabajo. Las empresas necesitarán gente cualificada y si no la hay aquí, buscarán fuera. Y todo eso, amigo Galeano, no se hace estando parado y sin pensar, pero hay que pensar mientras se anda. Ese 8,95% de guipuzcoanos no quiere que nos paremos. Y menos para celebrar nada.

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