viernes, 30 de abril de 2010

Se buscan traductores para trabajar en quirófano

ASIER ARANBARRI URZELAI Portavoz de EAJ/PNV en Juntas Generales de Gipuzkoa

La Dirección General de Tráfico debería prohibir escuchar la radio mientras se conduce. La actualidad informativa puede llegar a resultar en la carretera más peligrosa que el toro de Osborne, porque no hay euskaldun al que no le repelen las recientes declaraciones de nuestra presidenta del parlamento, Arantza Quiroga, y que me siguen zumbando los oídos, al igual que las de Patxi López que asegura que a un cirujano no se le puntuará más por saber euskara. Pues veremos anuncios tipo “se buscan traductores para quirófano”, porque si vamos a por los mejores, hay por donde buscar en lo ancho del mundo. ¿Se imaginan que Esperanza Aguirre contrate a cirujanos afganos que no hablen ni papa de castellano? Pero como en este país contamos con el privilegio de tener dos lenguas oficiales, pasaré a utilizar mi lengua materna.

A zer parea, karakola eta barea! Orain arte esaten ausartzen ez bazen ere, galanta bota du!

Arantzak dioenez, -eta ez Arantxak, “x”ik ez baitu alfabeto espainolak-, euskara eta diskriminazioa eskutik doaz, euskaraz mintzatzeko gai denak, ez dakien hura diskriminatzen duelako. Hizkuntza eskubideen bermatzaile sutsuena izan beharko luke Quiroga andereak legebiltzarreko lehendakaria den neurrian!. Euskaldun guztiok ordezkatzen gaitu! Dakienak badaki! Nori egiten dio tripako mina hizkuntza bat jakiteak? Zergatik kondenatu behar ditugu gure seme-alabak gizarte elebakarrera?

Euskara, biziraupenaren magalean ikusi arren beti, horrek ez gaitu eraman euskaldunok gainontzeko hizkuntzak zanpatzera. Aitzitik. Jakin badakigulako, gehitzea dela kontua eta ez kentzea.

Nik nire seme-alabentzat hoberena nahi dudanez, euskara, gaztelera eta ingelesaren ezagutza eta erabilera bermatuko dituen hezkuntza eta gizartea nahi ditut.

Señora Quiroga, ¿Qué tiene de malo que nuestros hijos e hijas sepan euskera, castellano e inglés? Ahí no hay discriminación. Es un consejo de amigo.

Leer más...

martes, 20 de abril de 2010

No vale con ponerse la corbata

ASIER ARANBARRI URZELAI Portavoz de EAJ/PNV en Juntas Generales de Gipuzkoa

“Es evidente que para la “troupe” de Patxi López, Lakua es una delegación del Gobierno de Madrid y los intereses de los vascos, los de todos los españoles. Ahora bien, de ahí a gestionar el país como si hubieran descubierto las Américas… He tenido la ocasión de estar con más de un empresario que ha viajado a Brasil con nuestro lehendakari y que ha vuelto con la sensación de que a nuestro Patxi –lo de “nuestro” es un decir- le corre Coca-Cola por las venas en lugar de sangre. Mucha chispa y poca chicha. Según me cuentan, sin perder la sonrisa, el hombre se jacta de que desde que duerme en Ajuria Enea, las empresas vascas exportan máquinas, mientras que con Ibarretxe y sus predecesores no vendían en el extranjero más que terror. ¿Qué opinión tiene el lehendakari del tejido empresarial vasco para decir semejante barbaridad? Ahora sí me creo que a López le gusta la música y que toca el saxo. Da la impresión de no haberse quitado las orejeras hasta que se ha dado de bruces con la puerta de su despacho de Lakua. No soy quien para restar méritos a nadie pero los economistas tienen claro que el crecimiento de España en el 2011 va a ser muy reducido, mientras que en Euskadi ya se están dando los primeros síntomas de recuperación. ¿Alguien se cree que uno va a Alemania, Brasil o China a vender máquinas de un día para otro como si fuera al mercado con lechugas? Con todos los respetos, un lehendakari debería de tener una mínima consideración con las empresas vascas y con su gran capacidad exportadora durante décadas aún sin López de Lehendakari. Y un respeto. No vale con ponerse la corbata”.

Leer más...

domingo, 4 de abril de 2010

Abertzale soy…

ASIER ARANBARRI URZELAI Portavoz de EAJ/PNV en Juntas Generales de Gipuzkoa

Cuando veo a empresarios trabajar sin reloj. Cuando veo a empleados sudar. Cuando oigo “aitte”, a secas. Cuando veo el Izarraitz nevado. Cuando comparto cola en Eroski con magrebíes. Cuando me atiende el médico de cabecera de turno en el ambulatorio. Cuando la ertzaina me da paso. Cuando paso por la UPV. Cuando saboreo el txakoli. Cuando veo a los arrantzales descargar. Cuando veo que me meteré en un vagón en Ezkio-Itsaso y saldré en París. Cuando sé que puedo leer “Grúas Jaso” en Singapur. Cuando me cuentan que en las ferias los alemanes se echan debajo de las máquinas fabricadas en Azkoitia para coger ideas. Cuando las cifras de desempleo son muy inferiores a la media estatal. Cuando contesto “Basque Country”. Cuando estoy en un atasco y pienso en el segundo cinturón de Donostialdea. Cuando veo que la Real va ganando. Cuando compruebo que en Euskadi somos muchos más los que estamos construyendo que los que están destruyendo. Cuando veo lo que hemos hecho desde que el primer lehendakari jurara cumplir fielmente su mandato un 7 de octubre de 1936. Todo lo dicho y más.

También lo soy…

Ante quienes aseguran que ser abertzale es llevar txapela y tocar la txalaparta. Ante quienes creen que el nacionalismo histórico es una mecha incendiaria de violencia. Ante los que opinan que el PNV ha liderado este país desde las trincheras. Ante quienes nos ven poco cosmopolitas. Ante los que confirman que nuestros valores, los valores tradicionales, son conservadores y retrógrados. Ante los que nos tachan de cerrados y separatistas. Ante quienes nos dicen que el nacionalismo se cura viajando. Ante quienes nos califican de simples románticos. Ante quienes se toman el esfuerzo y el coraje de nuestros empresarios como consecuencia de la avaricia de la patronal, y el silencio de los trabajadores como fracaso sindical. Ante quienes se niegan a compartir una parranda porque piensan que prohibimos jugar a la selección española. Ante los que creen que tenemos víctimas de primera y de segunda. Ante quienes se limitan a ahogar mi lengua materna. Ante quienes hablan como si el sufrimiento fuera patrimonio ajeno para nosotros. Ante los que quieren aniquilar nuestra voz en Europa. Ante quienes se ríen de quien no controla la gramática española porque no ha conocido más que el euskera. Ante quienes incumplen su palabra. Ante quienes rechazan “de facto” nuestro derecho a decidir. Ante quienes se burlan de mi identidad. Ante quienes piensan que fanfarroneamos por tener unos derechos históricos que nos corresponden como pueblo. Ante quienes no me miran a los ojos porque no saben de qué les hablo.

Y lo soy aún más…

Entre quienes gritan “PNV español”. Entre los que reniegan de la labor institucional de todos estos años. Entre los que no están dispuestos a entregar las armas, dando la espalda a los suyos. Entre los defensores de los pistoleros que hablan en nombre de todos los vascos. Entre los que no distinguen hacer política y hacer daño. Entre los que no son acérrimos defensores de los derechos humanos. Entre los que crean sufrimiento para propios y extraños. Entre los que van con la cara alta aun habiendo llenado las cárceles y los cementerios.

Por todo ello, el próximo domingo estaré en el Aberri Eguna, reivindicando un nuevo estatus de autogobierno que contemple nuestra capacidad de decidir con todas las garantías que ha de conllevar un pacto bilateral que permita una estabilidad institucional. Ése va a ser nuestro mensaje: Derecho a decidir, pacto, autogobierno, derechos humanos… en definitiva, Euskadi.

Leer más...

miércoles, 31 de marzo de 2010

Un post-it de por vida en las neuronas

ASIER ARANBARRI URZELAI Portavoz de EAJ/PNV en Juntas Generales de Gipuzkoa

Al nacer no somos más que hijos. Antes de que acabe el eco de la dichosa frase “¿cuándo va a estar mejor que ahora?”, nos vemos convertidos en novios, maridos, padres o ex maridos, aunque el orden da igual. Y llega el punto de retorno. Ocurre en ese preciso instante en el que nos abrimos al grito de nuestra conciencia. “Ha llegado la hora de empezar a preocuparte por tus padres, al igual que hasta ahora ellos lo han hecho contigo”. Y ya nada vuelve a ser igual. No nos desprenderemos de esa sensación. Es como llevar un post-it de por vida en las neuronas. Volvemos a ser hijos. Ya no para pedirles algo de calderilla o aconsejarles masajista, sino, para acompañarles en su día a día y aliviarles el temor a la soledad y a la muerte. Un miedo desconocido e inexistente en la infancia se convierte, con el paso de los años, en un miedo que te martillea constantemente. Y tú te ves inmerso en un círculo. Tanto tus padres como tus hijos necesitan tu cariño, tu tiempo, tu sonrisa. Ser hijo y ser padre significa a veces olvidarte de ti mismo.

A las ocho de la mañana la escena se repite en miles de hogares: te dicen “bueno, hoy puedo llevarlos yo al cole, recóge tú a Janet a las cinco, porque yo no puedo acompañar a judo a Mikel, además tengo que pedir permiso para salir media hora antes porque tengo dentista, y Janet luego no vendrá hasta la ocho porque tiene clarinete y la compra la tenemos que hacer a medias. Compra tú una barra de pan para cenar que yo ya me encargo de las pechugas. ¡Ah! ¡Y no te olvides que hoy viene el técnico de la lavadora y además, hay reunión de escalera!”. Suena más a un silogismo con una clara deducción. Claro, ¿y el índice de natalidad? Tengo entendido que cuantos más niños o más mujeres en el mercado laboral, menos impuestos habrá que pagar, o al menos, podré vivir más o menos como hasta ahora, ¿no?

Para cuando llegan las pechugas al plato, ya estamos pensando en el día siguiente. La olla-exprés es nuestra salvación. Para que luego digan que son los americanos a los que les va la comida rápida… No. Llama la abuela por teléfono con cualquier excusa. Los peques no quieren ponerse al habla y lloran porque tampoco quieren ponerse el pijama. Y sus lloros hacen coro con el ronroneo de la tele, mientras mi mujer me mira con cara de “haz algo”. Me entran ganas de meterme en Facebook y hablar de las orcas. O mejor dicho, que hablen otros. A mí me basta con respirar. Y cuando estoy dispuesto a pinchar el primer trozo de pollo, me viene a la cabeza la palabra “conciliación”. Un concepto que tiene que pasar a formar parte de nuestra práctica diaria. Bien. Tenemos la fórmula. Conciliación familiar y laboral. ¿Para qué? ¿por qué? Porque nuestras hijas e hijos nos necesitan, así como sus aittittes y amamas. Con el actual modelo social, ¿creen que van a poder morir tranquilos en su propia cama como realmente se merecen? Y os pregunto a vosotros, a los futuros padres, ¿creéis que estaréis presentes cuando vuestro campeón empiece a dar sus primeros pasos? Cosa difícil. Os aconsejo que quien cuide de vuestros peques lleve siempre consigo una grabadora para cuando diga “aita” o “ama” por primera vez. También los aitas pensamos así, aunque parezca que este tipo de sentimientos son patrimonio de las madres. Todo esto tiene consecuencias, claro. En algún blog he leído que en Japón se están enfrentando al fenómento del “niño caracol”, adolescentes que se encierran en su habitación, incapaces de enfrentarse a la sociedad.

Lamentablemente, no hay más que extremos. O no tenemos trabajo o no tenemos tiempo. Y me pregunto: ¿qué podemos hacer nosotros, los políticos? ¿Por ejemplo, como dije en algún otro artículo anterior, ver si se pueden dotar de incentivos fiscales las empresas que de verdad intentan conciliar la vida de sus trabajadores? Desde EAJ/PNV vamos a presentar una propuesta no de norma en Juntas Generales para que en un plazo de seis meses, y dentro del marco de Gipuzkoa Aurrera, la Diputación Foral de Gipuzkoa haga un estudio para ver la viabilidad de este tipo de medidas destinadas a hacernos más fácil el día a día. Incluso las empresas salen ganando porque hay menos absentismo y mayor rendimiento.

Llega la hora de la innovación de las personas, del reconocimiento del capital humano del que disponemos. Porque en Gipuzkoa, seamos lo que seamos, somos pocos. El valor está en las personas. Por eso, la nueva cultura empresarial tiene que esforzarse por cuidar su equipo humano. Por hacerle feliz en la medida de sus posibilidades. Hay fórmulas sin explotar y es hora de dar paso a una nueva era en la que las comidas de trabajo formen parte del pasado, lo mismo que las reuniones a las 18.30h. Si no lo hacemos así, estaremos perdiendo todo el potencial que la mujer puede dotar al mercado laboral. Por mucha igualdad que reivindiquemos, me da que la mujer no está dispuesta a acepar ofertas de trabajo que exijan sacrificar demasiado a la familia. El hombre sigue queriendo ascender profesionalmente cueste lo que cueste, mientras que para la mujer lo primordial es su horario de trabajo.

Pero para que todo encaje hace falta otro modelo social que sólo construiremos con el esfuerzo de todas y todos. Partidos políticos, sindicatos, patronal, demás agentes socio-económicos, centros de formación y ciudadanía tenemos un gran reto: decidir cómo queremos vivir por el bien de nuestros padres y nuestros hijos, sin olvidar que algún día seré yo quien suplique que no me cambien de cama porque no soporto el olor de otras sábanas que las que me han arropado desde siempre. Como portavoz de EAJ/PNV en Juntas Generales os lanzo desde aquí una invitación para que poco a poco le vayamos dando la vuelta a esta situación que nos está ahogando.

Leer más...

martes, 23 de marzo de 2010

José Antonio Agirre, como me lo han contado

ASIER ARANBARRI URZELAI Portavoz de EAJ/PNV en Juntas Generales de Gipuzkoa

Nuestra historia personal no empieza con una hoja en blanco. Sencillamente, con nosotros, conmigo y contigo, se sigue engrosando el libro. La pluma se coge o se deja. Ahí radica la libertad. Vivimos pensando en que hemos nacido para hacer algo, que estamos haciendo algo. Pero ese “algo” no es una semilla que da frutos de un día para otro. No estoy hablando de comprar anchoas. Ese “algo” viene de atrás. Otros lo han hecho antes. Otros han sentido la necesidad de hacer “algo” antes. En mi familia, ese “algo” siempre ha rondado en torno al nacionalismo. Un nacionalismo entendido como puro sentimiento por un pueblo. No como un nacionalismo romántico excluyente. Un sentimiento germinado en mí, como no cabe de otro modo, al calor de los míos. Un sentimiento que sale por cada uno de mis poros. No un sentimiento ajeno ni impuesto. He mamado ese “algo” empezando por dos mujeres de mi familia a las que siempre les he echado mucho de menos en mi cocina. Lamentablemente, su presencia y la mía en este mundo han coincidido durante un periodo de tiempo excesivamente breve. Hablo de las hermanas de mi aittitte Justino. De Julene y Joaquina Urzelai –Joakiñe en casa-. Julene, excelente oradora y miembro de la organización de mujeres nacionalistas Emakume Abertzale Batza anduvo de mitin en mitin en tiempos de la república. Le acompañaba su hermana. Tras el bombardeo de Gernika, Julene se exilió a Venezuela y no volvió a Euskal Herria en treinta años. La última vez que estuvo en nuestra casa, yo apenas tenía diez años. Pero tengo la impresión de que la conozco muy bien, porque la transmisión oral siempre ha funcionado en mi casa. Las tertulias familiares han hecho de ella, una referencia para mí.

Julene conocía bien a José Antonio Agirre. Contaba mi abuelo que le definía como un hombre “arrollador, vigoroso, ferviente nacionalista” y empleaba términos como “descubrimiento” o “revelación”. Según mi izeko, antes que nada era “todo sentimiento”. Un líder. Apasionado y lúcido. Polifacético. Un europeísta convencido. A él le debemos un nacionalismo integrador con proyección internacional de amplia base social y conectado con la sociedad civil, un escrupuloso respeto a los derechos humanos, su gran trabajo con la políticas sociales más avanzadas. En definitiva, un modelo muy actual de construcción nacional y social con una clara vocación europeísta.

Ahí están las biografías. Un hombre revolucionario. Un adelantado a su tiempo en su empresa familiar de chocolates, -cuyos empleados tenían asistencia médica y vacaciones pagadas-, y en Nueva York. Jugador del Athletic, alcalde de Getxo, diputado en las cortes… Primer lehendakari vasco. Hoy, 22 de marzo, se cumplen 50 años de su muerte en París y su discurso sigue totalmente vigente. Hoy, más que nunca, me uno a su causa. A él le debemos conceptos como “soberanía” e “independencia”, aunque no le dio tiempo a desarrollarlos. Y aquí seguimos, dándole vueltas a lo mismo. Como decía “contra los pueblos en marcha no hay lucha. O se transige o se pierde. Por eso nosotros miramos hacia delante con fe y seguridad”. Son este tipo de hombres los que han venido escribiendo mi libro. Porque entre Gernika y Nueva York, está también mi casa.

Leer más...